Etapas del desarrollo psicosexual

Etapas del desarrollo psicosexual: La teoría psicoanalítica se fundamenta en gran medida en las cinco etapas del desarrollo psicosexual descritas por Freud. Según este autor las personas atravesamos estas fases en el proceso hacia la pubertad y la adolescencia, época en que la sexualidad queda configurada de forma definitiva.

En cada una de estas fases la energía sexual se focaliza en una zona erógena distinta: la boca, el ano o los genitales. Si la gratificación de las necesidades es insuficiente o excesiva durante cualquiera de estas etapas, existe el riesgo de que se produzca una “fijación” psicológica; esto implicaría la aparición de neurosis y perversiones concretas.

 

1. Fase oral

La primera fase del desarrollo sexual se corresponde aproximadamente con el primer año de vida. Durante este periodo el bebé obtiene placer a través de la boca, por ejemplo introduciendo objetos en ella, lo cual le permite también explorar su entorno. El Ello domina la estructura psíquica, por lo que el funcionamiento se basa en el principio de placer.

La fijación en la fase oral provocaría la aparición de rasgos psicológicos como inmadurez, pasividad y manipulabilidad. A nivel sexual se desarrollarían perversiones relacionadas con la boca, como la focalización del placer en los besos, la felación o el cunnilingus.

2. Fase anal

La etapa anal se da entre el segundo y el cuarto año de vida. Durante este periodo los pequeños aprenden a controlar la higiene personal, incluyendo la retención y expulsión de las heces y la orina. Según Freud en la fase anal el placer sexual se obtiene de la eliminación de excrementos a través de los tractos intestinal y urinario.

Si se produce una fijación en este estadio del desarrollo pueden aparecer rasgos y conductas de tipo obsesivo (si el énfasis de los padres en la limpieza es excesivo) o bien una tendencia hacia la falta de organización, la autoindulgencia y la rebeldía (en el caso opuesto). En cuanto a la sexualidad, la coprofilia y la urofilia se relacionarían con la fase anal.

3. Fase fálica

Entre los tres y los seis años de edad los genitales pasan a ser la zona erógena principal. A esta edad las niñas y niños adquieren conciencia de su propio cuerpo y del de los demás, y por tanto de la diferenciación de sexo y de género. Los célebres complejos de Edipo y de Electra (propuesto por Carl Jung y rechazado por Freud) se darían durante esta fase.

La masturbación compulsiva es la perversión que se puede relacionar de forma más clara con la fase fálica. Se produciría una focalización en el placer obtenido a través del pene o del clítoris, en función del sexo biológico de la persona.

4. Fase de latencia

Entre la fase anal y la pubertad (es decir, aproximadamente entre los 6 y los 10 años) las pulsiones sexuales quedan silenciadas y la energía se redirige hacia la interacción social, el aprendizaje, las actividades de ocio… Durante este periodo se consolida el carácter adquirido durante los estadios psicosexuales previos.

Se considera que las fijaciones en la etapa de latencia son menos habituales que en otras fases. Cuando suceden tienden a relacionarse con frustración sexual intensa y/o con una incapacidad para focalizar el placer en actividades consideradas aceptables por el contexto social del individuo.

5. Fase genital

Freud consideraba que después de la pubertad las personas alcanzamos la etapa definitiva del desarrollo psicosexual: la fase genital, en la que nos mantendremos durante toda la vida adulta. La gratificación se centra de nuevo en los genitales, si bien en este caso la normalidad incluye la obtención de placer a través de otras personas, y no de modo solitario.

Los fallos en el progreso de este periodo pueden interferir con la adquisición de patrones de relación sexual adaptativos. Así, es habitual que aparezcan disfunciones sexuales como dificultades para la excitación (principalmente erección y lubricación, en función del sexo) en las relaciones sexuales, y también que estas no resulten satisfactorias.